Evaluando Aprendizajes

Considero que cada fin de año, casi forzosamente, te lleva a hacer una recopilación del año que está por terminar. ¿Qué hice bien, qué hice mal?, ¿qué hice, qué dejé de hacer?, ¿qué alcancé, qué me faltó?… bueno, las preguntas pueden ser interminables, pero el ejercicio es fructífero, si lo haces con “Conciencia”. Sólo puedes mejorar lo que se evalúa y para evaluar, debes de conocer.

 

En lo personal me gusta hacer este tipo de recopilaciones, porque en ocasiones incluso puedes llegar a recordar eventos de los cuales ya no te acordabas o que, por la rapidez del tiempo (o al menos la sensación de rapidez con la que pasa), perdemos de vista.

 

Esta actividad te la recomiendo, más que con la finalidad de evaluarte (o incluso evaluar a los demás…), identifica qué es lo que aprendiste durante estos doce meses, reconócete en tu “antes y después de este año”. Te puedo asegurar que no eres el mismo (o al menos no debieras…) de aquel que comenzó en enero 2015 a la persona que eres hoy después de 12 meses de vida, experiencias, subidas y bajadas.

 

Te doy 3 puntos en los que puedes poner atención y descubrir si tuviste cambios o no:

 

1.- Físicamente.

Te invito a que comiences a “reconocer” a tu cuerpo como el “estuche” en el que vives, tú y sólo tú lo puedes sufrir o gozar. Sí, el físico sí importa, no estoy hablando del tema, que incluso puede llegar a ser banal de si tienes cuadritos marcados en tu abdomen o no, si se te notan los bíceps o no, sino hablo de una manera mucho más profunda del cuidado y atención de ese “estuche” en el que sólo TÚ vives.

 

¿Cómo te fue en el tema de salud?, ¿tuviste alguna enfermedad permanente o repetitiva?, ¿hubo alguna sintomatología “nueva”?, ¿tu peso lo cuidaste o es algo que no te importa?, ¿Cuidaste de tu cuerpo, lo respetaste, viste por él?

 

Sabes será importante reconocer si en este año hiciste algo diferente por él, a favor o en contra. Ojalá haya sido a favor y si hubiera algo que hiciste en contra de él, haz conciencia de eso, literalmente “pídele perdón” y sigue adelante, con una intención de cuidar de la forma más amorosa “la casa en la que vives”.

 

2.- Mentalmente.

Una amiga algún día me dijo una frase muy sabia: “Recuerda siempre cuidar tus compañías. Tus pensamientos siempre te acompañan, entonces, recuerda siempre cuidar tus pensamientos…”

 

En qué ocupaste tu mente en este año, ¿en trabajar y trabajar y luego seguir trabajando de una manera casi mecánica?, ¿en hacer las actividades propias de tu vida así nada más porque “así tiene que ser”? Es más te hago una pregunta un poco más profunda, ¿pudieras hacer un recuento de este aspecto? Es decir ¿serías capaz de recordar en qué ocupaste tu mente la mayoría del tiempo en este año?

 

Este es un tema que pareciera simple, pero honestamente no lo es, tenemos un hábito de dejar que la mente se ocupe de nosotros más que nosotros nos ocupemos de ella. Te invito a que en este año que comienza, pongas más atención en lo que “ocupas tu mente”, te aseguro podrás administrarla mejor. Recuerda el consejo de mi amiga…

 

3.- Espiritualmente.

No te espantes con este término, la verdad es que aquí no importa si eres creyente o no, si eres católico, budista o musulmán. La parte espiritual es algo que es inherente al ser humano, es la conciencia de nuestro “Ser” como parte de nuestra existencia, es esa conexión interna, muy profunda y totalmente privada con nosotros mismos. Los que somos creyentes, es nuestra conexión con Dios, con el Ser Supremo, la Fuente, el término es lo de menos, ya que en cada religión e ideología, puede cambiar.

 

Esta conexión de la que te hablo es fundamental, ya que no se trata de lo que “haces” sino de quién “eres”, de tu definición de “ser” de tu “adentro”. ¿Sabes?, esta conexión con el “adentro” cada vez pudiera hacerse menos frecuente, pues nuestra sociedad, estilo de vida, costumbres, día con día nos empujan a estar más hacia fuera, a mostrarnos más hacia los demás, no en balde año con año se rompen las estadísticas de publicación de “selfies” en las redes sociales. Esto es sólo un efecto de esta tendencia a la necesidad de la gente a “mostrarse” hacia afuera.

 

Así como trabajas y pones atención “hacia fuera” te invito a que pongas el mismo esmero a tu trabajo interior, dónde estás, dónde realmente “estás”. Recuerda “No hay afuera, sin un adentro…”


 

Compártelo...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Email this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>